CR. Matrona. Por Fer de los Ángeles

Aunque mis huesos ya no den para correr
por ellos,
los míos.

Mi espíritu se activa
conecta mi alma
en el apuro
y como un ada, empieza mi alma a renacer de plantas. .

Ya no son mis huesos,
ni mi cuerpo,
lo que tiene la validez
es mi voz
el corazón
y un cuerpo de carne
y en mi mente sumergida una fuerza de magia.

Motivado por el espíritu
mandado por el alma.

A su vez intercede un Ángel de miel
con una piel tan blanca como botones de las cosechas algodoneras.

Cuando yo me canse de correr
mis defensas bajen y la sangre roja aumente o disminuya.
No asustare
unire mi cuerpo en dolor
en sangre y en piel con la niña de algodón y miel. .

Pero el alma sigue
aunque de rastras
por el suelo se sostenga
por el espíritu no traicionero
que nos venga.

Y sea a él cuerpo
un trasporte que nos mantenga
nos lleve a la orilla de las aguas movidas a las calmas claras y así mirar tu sueño dominar el cuerpo espíritu y el alma de hierro. .

Hasta cuando termina el cantar de una madre
¡NUNCA!

Te cantaré aunque no esté mi carne y los huesos sean de polvo,
Les cantaré al oído despacio
A vos y a tu hermano también
Mi vida mi ángel de miel descansa que yo aunque sea en alma correré
en cosechas de algodón te buscaré y a él en moléculas lo asombraré.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ramoelys Paez dice:

    Hermoso 💖

    Me gusta

  2. Ramoelys Paez dice:

    Hermoso 💖

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