CR. Cultura pretende demoler el Cine Variedades.

Icomos argumenta que se incumple con la ley 7555 de Patrimonio, mientras que el Centro de Patrimonio avala que solo es rescatable la fachada del teatro, y la Defensoría de los Habitantes tercia en la polémica al pedir cuentas a Cultura.

Del Teatro Variedades inaugurado en 1891, con lo que se convirtió en el primer teatro de San José, solo quedará la fachada, porque el Ministerio de Cultura y el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural lo que pretenden es demolerlo, según afirma la presidenta del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), sección Costa Rica, arquitecta e historiadora, Ofelia Sanou.

Ofelia Sanou expresó que ha faltado rigor a la hora de avalar los proyectos de Patrimonio y en particular el del Cine Variedades

Para lograr ese objetivo, ambos entes desatienden por completo los lineamientos que establecen la Ley de Patrimonio 7555 de 1995 y su respectivo reglamento, aseguró la arquitecta e historiadora, quien resaltó que el Centro de Patrimonio, dirigido por William Monge, no está cumpliendo con su labor, tanto en lo que se refiere al Variedades como en otros casos.

Entre tanto, el Centro de Patrimonio mediante la resolución del 4 de mayo (ver información adjunta) sostiene que lo que harán es una adaptación, porque no es posible “una puesta en valor” ni salvar los elementos arquitectónicos al interior del teatro, dadas las remodelaciones a lo largo de más de un siglo.

Tanto en una entrevista como en documentos enviados a la Ministra de Cultura, Silvie Durán, Sanou y el Icomos critican con severidad el procedimiento en relación con el Variedades y sostienen que si el objetivo, desde un principio, era la demolición, en ese caso Cultura hubiese comprado mejor un inmueble que no ostentara una condición patrimonial.

En una carta enviada de Durán el 12 de junio a la jerarca de Cultura, se asegura que ni el Centro de Patrimonio, ni el despacho de la Ministra, que será el que al final dé la firma para el proceder definitivo con el inmueble, han antepuesto los valores de conservación y restauración, como lo exige la ley.

“En las presentaciones orales realizadas por los encargados de conservar el inmueble del Cine Variedades, ante la Comisión Nacional (de Patrimonio) en ningún momento se habla de los valores históricos, artísticos, sociales, técnicos y otros del Teatro Variedades”, detalla la carta enviada a la Ministra.

“La valoración y propuesta para sustituir la estructura del inmueble del teatro, no muestran pretensiones de conservar sus rasgos originales. No se realiza una valoración técnica de cuáles fueron los sistemas constructivos y materiales de la época y no se propone dar mantenimiento o consolidar lo existente”, insiste el Icomos.

La empresa OBP Arquitectos será la encargada, tras ganar la adjudicación por compra directa, de realizar los trabajos en el Variedades, que requerirán de una inversión de ¢3.900 millones para convertirlo en la cinemateca nacional.

“De lo mencionado se infiere que el anteproyecto presentado no tuvo como objetivo mantener la integridad y autenticidad del Cine Variedades”, reza en la carta citada, y cuya contestación todavía espera Icomos.

En la polémica también interviene la Defensoría de los Habitantes, integrante, pero sin voz, de la Comisión Nacional de Patrimonio, porque en carta con fecha del 8 de junio del presente año, pide explicaciones a la ministra Durán sobre el proceder en relación con el Variedades.

“El 30 de diciembre de 2016, los miembros de la Comisión Nacional de Patrimonio fueron invitados a la exposición del proyecto que se pretende desarrollar en el Teatro Variedades, y se pudo observar en dicha presentación, que este afectaría en su mayor parte el inmueble declarado patrimonio histórico y arquitectónico, conservando solo la fachada del teatro, es decir, se pretende realizar una modificación mayor al lugar retirando gran parte de los elementos patrimoniales que lo caracterizan, con lo que se estaría perdiendo la esencia del inmueble. Uno de los principales argumentos para la realización de estas obras es el cumplimiento del Código Sísmico, el Código eléctrico y las normas de seguridad en caso de una emergencia.

“No obstante lo anterior, existen normas nacionales e internacionales para que un inmueble pueda ser intervenido con el fin de cumplir con elementos esenciales de seguridad humana sin tener que destruirlo, por ejemplo, la norma NFPA 909, Código para la Protección del Patrimonio Cultural –Museos, Bibliotecas y lugares de Culto—el cual se remonta a un documento NFPA del año 1948: Protección de Nuestra Herencia Cultural. Alrededor del mundo, y Costa Rica no es la excepción, hay ejemplos exitosos en inmuebles patrimoniales con el fin de cumplir con las exigencias de seguridad humana sin afectar el tejido histórico”.

Yolanda Chamberlain, representante de la Defensoría de los Habitantes en la Comisión de Patrimonio, expresó que ya recibieron un primer oficio, como lo había dicho la Ministra Durán la semana pasada.

Respecto a la visión de lo que está ocurriendo, Chamberlain, dijo: “En cuanto al proyecto no estoy de acuerdo con este, y considero que se está irrespetando el patrimonio. La declaratoria cubre todo el inmueble, no solo la fachada, asimismo, no es de recibo que se indique que el edificio sufrió muchas intervenciones a través de su historia; en el año que se declara patrimonio, ya estaba con lo que se pretende cambiar. No se está restaurando, se está modificando”.

La Defensoría pedirá, añadió, “criterios a entes especializados” para tener un mejor panorama de la situación del teatro.

ANÁLISIS OCULAR

Sanou sostiene que los análisis realizados en 2010 y 2013 para llegar a la conclusión de que el Variedades debía de ser demolido, excepto su fachada, son oculares y por lo tanto carecen de rigor y tienden a ser “livianos”.

Mario Azofeifa, de la Comisión de Patrimonio en representación del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), dijo a UNIVERSIDAD que Costa Rica, en general, carece de los elementos para determinar de forma científica y técnica sobre el estado de un determinado inmueble, y que esa es una carencia que deberá atender en los próximos años desde el interés por dicho tema y la investigación.

En el caso del Variedades, consideró que durante el proceso han “faltado instrumentos de resolución y discusión que no han sido empleados, y que hubieran permitido un acercamiento más asertivo”.

Ante dicha situación, expresó, en el conflicto han surgido una serie de planteamientos subjetivos que de nuevo carecen de base técnica y científica, y que es la que debería imperar en las diferentes evaluaciones y en particular en la del Variedades.

Al respecto, Azofeifa agregó que tanto la ley 7555 como su reglamento, ya son instrumentos insuficientes para atender las necesidades que plantea la conservación del patrimonio histórico y arquitectónico del país.

Para incluir a las diferentes visiones de la Comisión de Patrimonio, se consultó a Ana Patricia Mc Rae, representante de la Procuraduría General de la República, quien dijo: “Voy a consultar a mis superiores si puedo hablar del tema” y acto seguido expresó que además debía confirmar, también, si quien le consultaba era o no periodista. “Voy a confirmar si es periodista y si gusta hablamos la próxima semana”.

Manuel Araya Incera, representante de la Academia de Geografía en la Comisión de Patrimonio, dijo que están a la espera de que “se les presente el proyecto definitivo” y “que confía en que el proyecto final preserve, en la medida de lo posible, los rasgos arquitectónicos del Variedades”.

“¿Estamos hablando de una restauración, de una remodelación o de una demolición como lo dice el Icomos?

Araya comentó que en una visita hace unos dos años se les había indicado que varias partes internas del Variedades estaban afectadas por el comején y que los balcones representaban una amenaza para la seguridad, por el estado en que se encontraban.

En ese panorama, sostuvo, lo conveniente es que se apostara por una restauración con base en lo que establece la Ley de Patrimonio y su reglamento.

FALTA DE CLARIDAD

Icomos cuestiona que el ingeniero Óscar Flores, quien es el presidente de la Comisión de Patrimonio, sea a la vez el director del proyecto, por parte del Ministerio de Cultura, con lo cual se da un conflicto de intereses.

De hecho, cuando la empresa OBP presentó el anteproyecto, Flores, que debía acudir en condición de Presidente de la Comisión, asistió como director del proyecto.

De esa forma, en esa primera presentación no solo faltó el presidente de la Comisión, sino también el director del Centro de Patrimonio, William Monge, quien no asistió.

UNIVERSIDAD solicitó, por medio del departamento de Prensa de Cultura, la participación en el reportaje de algún designado por esa cartera; no obstante, al cierre de edición, todavía se esperaba una respuesta.

La Ministra de Cultura, en entrevista publicada en la edición 2188 de este medio, al ser consultada sobre el tema del patrimonio, dejó entrever que la situación en general requiere de una revisión, y lo respaldó con asegurar que el estado del Teatro Nacional es preocupante. El Nacional, al parecer, tiene serios problemas con el sistema eléctrico y con algunos aspectos de seguridad.

Sobre la conveniencia de que Flores sea arte y parte en la Comisión de Patrimonio, Durán manifestó que en esa oportunidad el funcionario tuvo la claridad para decir que iba en condición de director y no como representante de la Comisión.

Sobre los cuestionamientos de Icomos, dijo: “Tenemos pendiente una presentación específica a Icomos. Creo que Icomos no tiene todos los elementos de juicio. Cuando tenga toda la información, posiblemente su criterio tenga más matices”.

En relación con las consultas de la Defensoría, por la puesta en entredicho de la conservación del Variedades, Durán respondió que “hicimos una primera respuesta para la Defensoría en la que precisamos ciertos aspectos. La información de base histórica no es homogénea ni clara. En el Variedades el proyecto está en construcción y lo abrimos a la conversación. Este es el momento de hacer las observaciones”.

El Variedades fue declarado Patrimonio Histórico y Arquitectónico mediante el decreto 28249-C, el cual fue publicado el 30 de noviembre en el diario oficial La Gaceta y en él se proyectó la primera película costarricense: El retorno, en 1930, dirigida por Albert Francis Bertoni.

Mientras el Icomos sostiene que lo del Variedades es una demolición que atenta contra lo establecido en la Ley 7555, Cultura aboga que es una “adaptación”, dadas las condiciones del inmueble, y en ese cruce de apreciaciones sí se tiene claro que todavía no hay un estudio “científico y técnico” que esclarezca los nublados del día en torno al Variedades.

*Semanario Universidad by

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