Gocemos la resistencia y pongámonos las pilas el 2019. Por Sofía Barquero Mata

Casi sin que nadie pudiera ni indignarse, silenciados por el Combo Fiscal, fueron muchos los “otros temas” que movió el Gobierno junto con su alianza legislativa durante el 2018. En materia ambiental, un recuento de lo perdido o amenazado:

-PAACUME que sin tener estudios técnicos ni los requisitos completos, destruirá parte de una Reserva de Protección Absoluta, para regar caña, melón y jardines de hoteles.
—Se aprobaron leyes que flexibilizan las concesiones para sacar material de cauces de los ríos. Menos requisitos ambientales.
-El Gobierno suspendió la matriz de protección de mantos acuíferos a solicitud de la Cámara de la Construcción y de Pedro Muñoz, a cambio de votos del PUSC para el Plan Fiscal.
-A la SETENA la están “transformando” los empresarios a espaldas de la ciudadanía y gracias a un reglamento absolutamente ilegal. Permisos ambientales exprés… como si no viviéramos en tiempos de crisis ambiental.
-En la Asamblea mueven a golpe de tambor la “regularización” de las invasiones ilegales al Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, para legalizar la piña e ilegalizar la biodiversidad. Hicieron una comisión especial solo para eso.
-La Muni de Desampa dio los permisos para la urbanización dentro de la Loma Salitral.
-Se volvió a presentar el proyecto de la Ley de Semillas que prohíbe la comercialización de semillas no registradas, es decir, de las semillas libres.
-¡Ah! Y el Gobierno le está pagando a los beneficiarios de las licencias de pesca de arrastre, para que hagan estudios que determinen si la pesca de arrastre es sostenible. 🙄

Frente a eso y otras cosillas que escapan a la memoria, estuvimos resistiendo con mucho amor por la Pachamama.

No lo logramos siempre, ya no es como antes. De repente, hay que aprender a abrazar las derrotas y que no nos roben también el amor y el equilibrio. Pero seguimos aferrándonos a la ilusión de que se hubiera podido vivir en un mundo más justo, y esa ilusión, nos da fuerza. ¡Por dicha! Porque se ha convertido en una lucha muy en solitario.

La lucha ecologista estuvo bastante apagada este 2018. Casi como un fueguito que apenas sostiene el calor entre las brazas. Por eso, frente al caos que se avecina, frente a los intereses por sacar del mercado la semilla criolla, por apropiarse del agua, por privatizar las áreas protegidas, hacer un “Cancún” en nuestro Caribe Sur, la minería a cielo abierto y todo ese montón de ideas estúpidas que solo reflejan el ego de sus ignorantes proponentes, quiero intencionar mucha lucha por la Madre Tierra todo el 2019.

La lucha ecologista, llena de abrazos, batucadas e ideas creativas para comunicarle a todxs que lxs políticxs decidieron dejarnos sin casa común.

¿Lxs vamos a dejar? ¡Gocemos la resistencia y pongámonos las pilas el 2019, que no se puede con tanto!

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