CR. Los mártires del Codo del Diablo. Rodolfo Ulloa Bonilla

A SETENTA AÑOS DEL ASESINATO DE LOS MARTIRES DEL CODO DEL DIABLO
(19 de Setiembre, 1948-2018)

“Mientras exista movimiento obrero en Costa Rica la memoria de nuestros mártires tendrá vida y proyecciones hacia el porvenir. Nunca los traicionaremos porque nunca traicionaremos la causa por la cual cayeron. Murieron con fe en el triunfo de su pueblo y ese triunfo lo construiremos nosotros algún día. Pero advertimos que nosotros, cuando pensamos en la muerte de nuestros camaradas, no es para concebir nuevos proyectos de muerte sino para fortalecer nuestros espíritus en la lucha por la verdadera vida. Los mártires no nos inyectan odio sino espíritu de lucha”. Manuel Mora Valverde, Radio Monumental, 30 de enero de 1958, en Manuel Mora Valverde. Discursos 1934-1979, Editorial Presbere, San José, 1980.

“Inmediatamente después de haber cesado el fuego de la guerra civil tras el Pacto de Ochomogo, se cometieron muchos asesinatos de milicianos vanguardistas detenidos en los cuarteles. Larga tendría que ser la lista de personas sacrificadas y no es este el momento de nombrarlas, pero sí se me presenta fuerte el recuerdo de Octavio Sáenz, Comandante de la columna liniera de Quepos, combatiente vanguardista, quien fue sacado del cuartel de Limón, a la medianoche, para ser asesinado, en “El Codo del Diablo”, junto con Federico Tinoco, diputado electo, Lucío Ibarra Aburto y Tobías Vaglio, también combatientes vanguardistas. El asesinato de estos cuatro camaradas es una de las tragedias que los comunistas pagamos para que el pueblo disfrute hoy del Seguro Social, preaviso, cesantía, vacaciones pagadas, etc., y junto con el pueblo para que también disfruten de estos altos empleados particulares y públicos”. José Meléndez Ibarra, en La Columna Liniera, Ediciones Revolución, San José, 1969.

“Aunque siempre hemos tenido como Mártires del Codo del Diablo solamente a Tobías Vaglio, Federico Picado, Octavio Sáenz y Lucio Ibarra, luchadores sociales de eterno recuerdo en el corazón y la mente de muchos costarricenses, fueron asesinados allí Narciso Sotomayor, nicaragüense luchador contra Somoza, marinero famoso y admirado por sus amigos de la Legión Caribe y Álvaro Aguilar Umaña, alias Matatigres, personaje popular, admirado y querido, valeroso según contaron muchos ciudadanos. Pero la vida de estos dos hombres también deben estar presentes en la memoria de los pocos costarricenses que fuimos educados, siempre, en la preservación de la memoria histórica de la nación costarricense. Porque nunca habrá perdón u olvido. Con estas palabras ya lo saben”. Alfonso Chase, en la Prensa Libre, 8 de diciembre de 2008.

“…Los actos más violentos se cometieron el 19 de diciembre. Ese día, Carlos Luis Fallas, Adolfo Braña, Luis Carballo, Jaime Cerdas y Arnoldo Ferreto fueron sacados luego de la medianoche de la Penitenciaría Central y, según las memorias de Cerdas y Ferreto, el objetivo de aquella acción era asesinarlos. Fue la intervención de Monseñor Sanabria, a instancias de la esposa de Cerdas, Olinda Cruz, la que habría salvado a los dirigentes vanguardistas de morir, pues el objetivo parecía ser descabezar el movimiento comunista costarricense aprovechando la excusa de la invasión… No corrieron la misma suerte esa noche seis personas en la provincia de Limón. Los dirigentes sindicales vanguardistas Tobías Vaglio Sardí, Federico Picado Sáenz, Octavio Sáenz Soto y Lucio Ibarra Aburto, fueron asesinados en Siquirres, en la vuelta conocida como el Codo del Diablo. También murieron Narciso Sotomayor Ramírez y Álvaro Aguilar Umaña (apodado “Matatigres”). Los perpetradores del crimen fueron sus cuatro custodios, los cuales, de acuerdo con las declaraciones oficiales, los trasladaban a la Penitenciaría en San José. Tres de los acusados por homicidio recibieron condenas de prisión de hasta 30 años, pero gracias a vínculos políticos y a la displicencia de las autoridades, lograron evadir sus penas y salir del país. No se conoció tampoco quiénes ordenaron asesinar a estas personas, y el crimen del Codo del Diablo quedó impune”. Silvia Elena Molina Vargas, en “La violencia política contra los comunistas tras la guerra civil en Costa Rica (1948-1949)”, Cuadernos Intercambio sobre Centroamérica y el Caribe, 2018.

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