CR. Memoria (setenta años). Sergio Erick Ardón Ramírez

Que intentaron huir, fue la rídicula e infame explicación.
El Codo del Diablo fue el último gran crimen del odio estúpido contra los luchadores sociales del 48.
Los autores materiales, los que dispararon por la espalda contra hombres esposados, fueron identificados y condenados, aunque luego se les facilitó la fuga.
Los que nunca fueron juzgados y lograron mantenerse impunes fueron los que ordenaron la matanza.
Se les puede perdonar, pero no se les debe olvidar.
Esa sangre generosa no fue derramada en vano.

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