CR-HISTORIA. José Figueres F. nunca cumplió el Pacto de Ochomogo. Lenin Chacón Vargas*

PARA LA HISTORIA, Y A QUIENES LES INTERESA LA HISTORIA. Semanario Libertad 15 de marzo de 1969

JOSE FIGUERES F. NUNCA CUMPLIO EL PACTO DE OCHOMOGO, LAS LIBERTADES REPUBLICANAS CONQUISTADAS LAS MANDO AL CAJON DE LA BASURA. ADEMAS DE LOS PACTOS Y ACUERDOS DE LA EMBAJADA DE MEXICO. DECRETOS 105 Y 77 DE LA JUNTA DE GOBIERNO SURGIDA DEL GOLPE DE ESTADO.
¿ALGUIEN LO DUDA?
MANUEL MORA VALVERDE LO EMPLAZO EN 1969 Y NO RESPONDIO. QUE JUZGUE LA HISTORIA Y PARA QUIENES RINDEN HOMENAJES POR ABOLIR EL EJERCITO, OTRA GRAN FARSA Y FARSA HISTÓRICA

Señor don
José Figueres Ferrer

Presidente y Candidato del Partido Liberación Nacional
Dirijo a usted esta carta pública en su condición de jefe y Candidato del Partido Liberación Nacional.
Yo, por mi parte, le hablé como presidente del “BLOQUE DE OBREROS, CAMPESINOS E INTELECTUALES”, y también como ciudadano que ha intervenido en la política nacional durante muchos años.
Como usted sabe está planteada en estos momentos una lucha alrededor de la legalidad de mi Partido. Las fuerzas más reaccionarias del país y las personas y organizaciones interesadas en obtener del Estado concesiones y contratos sucios sin la presencia en la Asamblea Legislativa de representantes populares capaces de ver y hablar claro, se han confabulado contra nosotros y luchan porque se nos ilegalice. Desde luego, hablan en nombre de una democracia en la que no creen, de una soberanía de la que se han burlado muchas veces y de una probidad que en busca de altos no es más que una palabra hueca.
Su Partido, señor Figueres, tiene en sus manos la suerte del Bloque, porque controla la mayoría de la Asamblea Legislativa y es la Asamblea Legislativa la encargada por la Constitución de resolver este problema.
Se me informa que usted, personalmente, se ha pronunciado en favor de la libertad electoral y en contra de que se produzcan más proscripciones de Partidos Políticos. Pero también se dice que las fuerzas de derecha de su Partido, integradas en buena parte por poderosos hombres de negocios, no están de acuerdo con usted y ejercen presión sobre los diputados liberacionistas para conseguir que ellos les ayuden a impedir que lleguen a la Asamblea Legislativa representantes del pueblo y de la clase trabajadora sin compromiso con los poderosos.
Por mi parte estoy convencido de que la inmensa mayoría del Partido Liberación Nacional sustenta una orientación democrática y de que, como usted quiere que haya libertad electoral en Costa Rica para todos los ciudadanos.
Surge entonces esta pregunta: ¿Qué fuerzas van a dar la Ley en el Partido Liberación Nacional? ¿Las fuerzas populares de los 70 que es apenas un conjunto minoritario de ricos y de riquillos presuntuosos?
Podría responderme usted que yo no tengo derecho a pedir cuentas sobre la política de su Partido y que mi Partido no puede pretender que el suyo le garantice la legalidad. En efecto, ustedes y nosotros siempre hemos estado frente a frente desde 1948 cuando nos batimos en una guerra civil sangrienta y dolosa. ¿Pero no están proclamándose ustedes abanderados de la Democracia? ¿No han dicho una y mil veces que defenderán con todas sus fuerzas y sin escatimar sacrificios la libertad de elegir? De elegir de que ustedes hablan fuera únicamente la de ustedes. Esa no puede ser la actitud de un Partido que se dice de principios, cualquier ciudadano, adversario o no adversario de ustedes, tiene derecho a exigirles que sean consecuentes con esos principios.
Sin embargo, le confieso que no es el ideario de su Partido el que me autoriza a dirigirle esta carta. En mi concepto hay algo más importante que es un compromiso sellado con sangre.
Hace 20 años, tuve una conversación con usted en el ALTO DE OCHOMOGO, en presencia de Presbítero don Benjamín Núñez y de mi camarada Carlos Luis Fallas. Había en esa ocasión cerca de 3000 cadáveres detrás de nosotros y las ametralladoras todavía funcionaban en diferentes lugares del país. La Guardia Nacional de Nicaragua había invadido a Costa Rica por el Norte y ya se habían producido las primeras víctimas en las fincas de don Otilio Ulate en “La Vieja”. Los marinos de la Zona del Canal de Panamá estaban movilizados para ocuparnos en cualquier momento. El Secretario de Estado Marshall le había anunciado al Presidente Picado la ocupación y el presidente nos había enterado, al Dr. Calderón Guardia y a mí de la amenaza. El Cuerpo Diplomático, reunido en la Embajada de México, después de oír al Embajador de los Estados Unidos, me hizo saber, que sólo una manera había de impedir la ocupación de Costa Rica por tropas extranjeras y era que nos desarmáramos los comunistas. Fue entonces que subí a Ochomogo, siguiendo una línea de mi Partido, a parlamentar con usted. La entrevista se había concertado en el curso del día por medio del Presbítero Núñez. Usted exigió que yo subiera solo y desarmado y así lo hice. Fallas me había acompañado hasta el pie del cerro. Después usted accedió a que Fallas también subiera para que yo tuviera un testigo de la conversación y que usted había contado con la presencia del Padre Núñez.
Usted creía -según le entendí- que yo iba a capitular como había capitulado al Gobierno y probablemente a solicitarle alguna prebenda. Pero yo, desde el comienzo, le hablé claro. Le expliqué que con lujo de detalles que el país había sido invadido por la Guardia Nacional de Nicaragua, la que actuaba con instrucciones del Departamento de Estado, y que la ocupación iba a ser completada por los marinos de la zona del canal. Le dije que nosotros creíamos que esa ocupación se mantendría por muchos años, caso de que se produjera y que nosotros estábamos dispuestos a hacer cualquier sacrificio para impedirla. Seguidamente le propuse, en nombre de mi Partido, que hiciéramos un frente único para echar del territorio nacional a los invasores. Usted me respondió que era imposible que su gente peleara junto con la nuestra y rechazó mi proposición. Entonces le expliqué que sólo un camino quedaba, que era que nosotros nos desarmáramos; ya que preferíamos que su movimiento triunfara a que la Guardia Nacional de Nicaragua y los marinos del canal se apoderaran de nuestro país. Pero, le advertí claramente que nosotros no nos desarmaríamos sin garantías. Vino luego una discusión muy amplia y a veces acalorada, porque al principio usted pretendía que nos conformaríamos con aceptar el respeto de vidas y haciendas con que se había conformado el Gobierno del señor Picado. El Padre Núñez tuvo que intervenir con frecuencia como apaciguador y por fin usted estuvo de acuerdo en darnos las garantías que al día siguiente SUSCRIBIO EL PADRE NUÑEZ en su nombre, en la Embajada de México. Esas garantías se publicaron y entre ellas está el compromiso de su Partido de respetar nuestra legalidad y la legalidad del movimiento sindical. Esta cláusula está consignada con toda claridad en el pliego que se firmó y que garantizó al cuerpo diplomático del cual formaba parte el propio Embajador de los Estados Unidos. Fue así como nosotros nos desarmamos. Pusimos nuestra fe en su honor y en el honor de su Partido. Habríamos podido seguir peleando, pero nos sacrificamos conscientemente para defender la soberanía nacional seriamente amenazada.
Al día siguiente entró usted a San José con sus tropas. Días después la Junta de Gobierno dictó un decreto ilegalizándonos y más tarde algunos diputados de su Partido consiguieron que se incorporara a la Constitución el párrafo segundo del artículo 98. He sabido de buena fuente que, en aquellos días, usted y el Padre Núñez se opusieron dentro de la Junta de Gobierno a que se llevara a la Constitución la enmienda del Artículo 98. Lo hicieron para hacerle honor al compromiso adquirido en Ochomogo. Pero probablemente actuaron con mucha debilidad porque si hubieran actuado con fuerza seguramente que no habían sido derrotados por sus compañeros de la Junta. No hay pruebas de que en los años posteriores usted hubiera hecho algo efectivo para modificar esa situación, pero reconozco que cuando el Partido Liberación Nacional ha estado en el Poder ha respetado en gran medida el régimen democrático. Quiero creer que fuerzas muy poderosas, aprovechándose de la desorientación de la opinión pública obtenida mediante una campaña de calumnias, le impidieron a usted y a su Partido dar debido cumplimiento al pacto de Ochomogo, en lo referente a la libertad electoral. Pero me parece que la situación ha cambiado y que el pueblo entero ha hecho manifestaciones muy elocuentes de su deseo de que se les abran caminos legales a todas las fuerzas sociales del país para que luchen por sus intereses por vía pacífica.
Usted señor Figueres, puede tenernos a los comunistas toda la aversión que nazca de sus convicciones ideológicas y de los antecedentes políticos relatados. Pero si usted es sincero en su profesión de fe democrática no puede ser un simple espectador del atentado contra los derechos democráticos del pueblo que se está fraguando. Yo le pido que se apoye en su Partido, que es democrático casi en su totalidad, y haga bueno el compromiso de Ochomogo que es un compromiso sagrado y profundamente democrático.
Me suscribo de usted con la debida consideración.
Manuel Mora Valverde
Semanario “Libertad ”

nota: Manuel Mora V. es considerado con Jose Figueres..le extiende una mano para que se reivindique y cumpla Figueres no lo hizo y el Partido Bloque de Obreros y Campesinos con casi 25.000 firmas de adhesión para inscribirlo es PUESTO FUERA DE Ley, ES DECIR NO HIZO ABSOLUTAMENTE NADA POR LA CACAREADA LIBERTAD ELECTORAL DE LA QUE HABLO PARA PROMOVER GUERRA Y GOLPE DE ESTADO.

*Lenin Chacón Vargas, Moravia CR

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