CR. ¿Creyencera? Julia Ardón Morera*

Yo si creo que la gente que se muere sigue cerca de sus seres queridos. Creo que se va a otro lugar, otra dimensión sin tiempo ni espacio, y sé que hay posibilidades de cruzar los límites entre esas dimensiones y la nuestra.
No necesito que nadie me lo compruebe ni me lo explique. Lo creo, lo siento, tengo fe en ello y he vivido cosas que me lo confirman.

Creo que somos muchas las personas que sentimos lo mismo. Lo he conversado personalmente. Resulta que no es bien visto decirlo públicamente para que no te tachen de loca, creyencera, bruja o tonta. Pero a mi qué me importa. En todo caso ¿cómo va a poder entenderlo alguien que nunca lo ha vivido ni experimentado?

Hoy quiero contarlo, porque por lo mañana tuve oportunidad, gracias a la intermediación de una persona sensible, de conversar con mi madre y con Víctor.

Había cosas que quería preguntarles y me contestaron, hubo
otras que no pregunté pero ella y él me quisieron contar. Simpático y vacilón. Casi todo lo que me dijeron ya lo sabía mi corazón.

La persona que “me ayudó” a canalizar los mensajes lo hizo con naturalidad y sin mucha alaraca. Un evento cotidiano, sencillo.

Saliendo de ahí me quedé pensando cómo es posible que esto ocurra. ¿ Y si es que somos nosotros mismos quienes creamos como especies de “hologramas” que andamos “jalando” allí donde vamos y que representan los seres queridos que necesitamos nos acompañen?, ¿y de paso les insuflamos, nosotros mism@s de pensamientos, sentires, decires…cosas que sabemos ell@s dirían?…¿y que estas personas sensibles solo los ven porque son nuestra creación?. Esa podría ser otra hipótesis, tan maravillosa, tanto, como la de que estos seres, en absoluto dominio y posesión de su alma, deciden acompañarnos cuando saben les estamos necesitando.
En cualquier caso sería hermoso, y no tiene por qué no ser verdad solo porque no lo podamos explicar con el conocimiento científico hoy vigente.

Un misterio.
Me encanta creer en el misterio.
Le da sentido a mucho de lo que hago, siento y sueño.

-Dice Víc que tengo que volver a Italia. (entre otras cosas)- “Y dice mi mamá que no coma lácteos ni harinas blancas” ¿adió? Como joden las mamas…

*Ilustración de Iván Morán.

*Julia Ardón Morera, Alajuela CR

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