CR. El juicio de los 4 ciclistas. Ana Lorena Quesada

Mañana será un día difícil, la primera audiencia del juicio de los cuatro ciclistas,
uno de ellos mi hijo, asesinado por un joven irresponsable que conducía a alta velocidad, bajo los efectos del licor.
Mi hijo y sus amigos entrenaban para participar en una carrera, mientras él imputado venía llegando a su casa de la fiesta.
El abogado que lleva el caso ahora tiene un asesor, nada menos que el ex presidente de la Corte, los padres de este muchacho, pagarán doble abogado y lo que sea porque su hijo no pise un día en la cárcel, por eso vivimos en esta selva donde impera la ley del más fuerte, si se tiene dinero, los hijos pueden actuar de forma irresponsable.
Si un hijo mío fuera responsable de un delito como este, donde cuatro familias aún lloran por un hijo, un esposo, un padre, un hermano, yo no lo habría ocultado, con el dolor del alma lo habría entregado, porque mi amor por mis hijos es tan grande que no puedo hacerles semejante daño, ellos saben como tienen que ser y que actuar y que lo que vale en este mundo no se compra con dinero.
Aún lloro a mi hijo y lo extraño demasiado, pero agradezco a quienes lo conocieron y me han dado testimonios de su proceder en el trabajo, en actividades deportivas, que me hacen pensar que mi hijo no merecía esa muerte.
Hoy clamo por justicia, no hay dinero que pueda llenar ese vacío, no quiero venganza, quiero que este muchacho vaya a la cárcel así sea unos días, que sienta el rigor de la justicia, que aprenda una lección para que no lo vuelva a hacer, pues si se concilia y no recibe un castigo, que fácil mis papitos lo arreglan todo, sigo en la fiesta.
Claro no puedo imponer mi criterio a los demás, respeto sus razones, sus necesidades, la situación económica de cada familia, en tal caso seré yo contra el mundo o no se si claudicaré porque no tenga la capacidad de ver vídeos y escuchar todo lo relacionado con la muerte de mi hijo, como me dijo mi primogénito, “mamá, permanezca lo indispensable en ese sitio, por favor”.
Así será, yo me reconcilié con Dios, se muy bien donde está mi hijo, no tengo ni la menor duda, mi Señor me confortará, él hizo que mi hijito partiera a su lado sin dolor, sin sufrimiento y por eso hay agradecimiento en mi corazón.
No tengo mucha confianza en la justicia de los hombres, hay sobrados motivos para no confiar, pero confío plenamente que Dios hará justicia, todos lo vamos a saber, porque será aquí.
En medio de todo este asunto, lo que más me duele es que la muerte de cuatro ciclistas no sirva de nada,ni para una ley más rigurosa, ni para sentar un precedente,luego de que ellos nos brindaron tanto apoyo, por supuesto estoy hablando hipotéticamente,tal vez me lleve una sorpresa y el fiscal que presenta la acusación considere que no hay posibilidad de arreglo entre las partes y pues me cierre la boca, ojalá y esté equivocada.
Bueno mis queridos amigos, comparto con ustedes que son casi mi familia, con quienes he compartido la mayor parte de mi existencia, mi sentir, mis esperanzas y desesperanzas, sólo Dios conoce los resultados, esperemos en El. Gracias.

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