CR. Los maestros de la maestra. Juan Félix Castro Soto

Está circulando un vídeo en el cual una maestra o profesora hace mofa del presidente y del ministro Piza a través de su exposición en un escenario. Antes de colocarle el estigma, les propongo un desafío: escudriñar un poco en relación con lo que somos y lo que hace que seamos así. Avanzo estableciendo la hipótesis de que la maestra en cuestión no es original en su creación, más bien construye una sátira a modo de parodia de los maestros de los cuales aprendió.

De momento diremos que su error ha sido el de no poder encubrir sus insultos hacia los jerarcas con metáforas bien diseñadas. En eso radica su mediocridad y la pobreza de su acto. Pero ojo!! Esa carencia, es el producto de la mediocridad del espectáculo que a diario muchos consumimos porque simplemente el mercado dominante de la farándula no ofrece nada más.

Cuando observé el vídeo de inmediato, por efecto de asociación, me vinieron a la mente las imágenes del “Chinamo”, los chistes del “Porciorzón”, de Neil López, y de cómicos como Juan Vainas y Chibolo, entre otros cómicos y programas que difunden espectáculo de lo peor.

Es decir, la maestra solo seguía el guión aprendido, el mismo guión que muchos conocemos y en muchos contextos y escenarios cotidianos se reproducen con frecuencia. Fue tan proyectiva en su actuación que la vergüenza ajena, que en realidad es nuestra propia vergüenza, nos demanda estigmatizarla.

Pero qué hace posible ese arrebato de decir en público y con lenguaje Soez lo que se piensa sin diplomacia ni recato? Justamente la presencia en el poder de jerarcas que no inspiran ningún respeto. La falta de credibilidad es tal, que este gobierno se sostiene gracias a la sobrevaloración del discurso democrático y al oportunismo del cual muchos se sirven.

No, no podemos esperar una sátira hacia el gobierno de este país como la que hizo G. Orwell sobre el estado soviético en Rebelión en la Granja, o la que hizo Pink Floyd en Animals en relación con las fuerzas que controlan y protejen el statu quo, o la que actúa Chaplin en Tiempos Modernos, contra el industrialismo y la condición laboral. Para su desgracia los maestros de la maestra son los que aparecen cada día en la programación de teletica y de repretel. Como la violencia que genera violencia el ridículo y la mediocridad conducen a reproducir eso mismo. Esta es una expresión grotesca de la idiosincracia que compartimos.

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