CR. Comprobación (no sin pesar). Sergio Erick Ardón Ramírez

Sería a mediados del mes de junio que estuve en Casa Presidencial, acompañado por mi hija Julia, quien fue la facilitadora. Me llevó ahí el interés de conversar con Claudia Dobles sobre Alajuela y su potencial como ciudad histórica y -si se hace lo debido- como ejemplo de solución urbana amigable con los de a pie.
Estando ahí, en la oficina de ella, que, de paso, se mostró muy interesada, el presidente Alvarado llegó gentilmente a saludar. Un apretón de manos, el hola y…… la entrega de un libro que llevé para los dos.
El libro es de Armando Vargas y es un riquísimo compendio de documentos y hechos que demuestran como en la Guerra Patria de 1856 Costa Rica, con Juanito Mora a la cabeza, se convirtió en trinchera insuperable para los afanes expansionistas de USA.
Mi intención era la de ilustrar al novel presidente sobre un hecho histórico que no puede desconocerse y que alerta sobre una política de dominación que se manifestó entonces, y que, aunque arropada con otras formas, se mantiene.
Sé que en general, los costarricenses, e incluyo a los políticos, no tienen conciencia de la verdadera dimensión de los sucesos del 56 y de lo que se jugaba en ellos. Por eso mi regalo.
Supe, posteriormente, que en un acto en la Escuela de Periodismo de la UCR, Alvarado se había referido al regalo del libro. Lo hizo para comentar, como los periodistas, y él se graduó en esa escuela, pueden interpretar un hecho de diversas maneras, dependiendo de lo que quiera destacar, y de los propositos que lo muevan. Dijo, palabras más, palabras menos, que la gesta de la Guerra Patria podría ser presentada como la lucha de un pueblo contra la dominación imperialista, pero tambien como la cabezonada de un rico comerciante que temía perder su privilegios y se oponía por tanto al avance del progreso.
Este comentario me pareció desafortunado, en tanto, diciendo una verdad- que los hechos pueden ser manipulados y presentados desde visiones tan opuestas- desmerecía la contundencia de las pruebas documentales que recopiló Armando Vargas en su libro. Pensé que el presidente Alvarado no había entendido en toda su profundidad e importancia lo demostrado en el libro, y entonces lo usaba para un ejemplo tan pueril.
Me dije, “no tiene el sentimiento patriótico bien asumido” y temí que sucediera lo que luego ha sucedido. El gobierno costarricense, sin conciencia clara de lo que sucede en América Latina, corre a alinearse con los gobiernos conservadores y de derecha, que facilitan y secundan los planes de dominación que siguen estando en la política hacía esta región de USA.
No pongo en duda, no tengo porque, que el presidente Alvarado ame este pais, tanto como lo podemos amar los que de verdad lo amamos, lo que si ahora sé, es que ese amor, no tiene el mismo contenido.
A él parece no molestarle que seamos zona de influencia y furgón de cola de un imperio agresivo y expansionista. Seguramente que no lo ve así. Le pasa a muchos que se conforman con la dependencia, educados en la aceptación de las fatalidades históricas, que incluso ven bien que USA sea el “protector”.
Otros pensamos que Costa Rica puede y debe ser parte libre y soberana de una familia de naciones con historia e intereses comunes, que puja por ver la luz y nacer, sin sometimientos ni dependencias, ante potencia o imperio alguno.
Si hay hondas diferencias.
Ya Juanito Mora en sus proclamas nos alertaba.

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