CR. Signos significativos. Juan Félix Castro Soto

El día de hoy pude observar la imagen de un muñeco que representaba la figura de Carlos Alvarado, colgado de un puente con una leyenda que decía “Si no hay pan para los pobres no habrá paz para los ricos”. Mi propósito no es analizar si l@s responsables de ese hecho son unos parias mal nacidos, como suelen opinar much@s, o si son gente decente e indignada. Más bien mi intención es trascender esa idea.

Hay quienes se preguntan como surgieron las maras en El Salvador, otros aluna vez han intentado descubrir por qué los palestinos y muchos árabes creen y recurren a extremismos, como el uso del terrorismo, el que no es terrorismo de Estado. Pero en Estados Unidos también aparece una patología social que se materializa en el fenómeno del asesinato en masa.

Las tres formas señaladas de canalizar violencia coinciden en que han aparecido como saldos de procesos políticos, donde el diálogo, la tolerancia y el respeto ya no forman parte de las posibilidades que ofrece un Estado a su ciudadanía. Donde la participación popular y el derecho a disentir fueron ahogados por un discurso democrático que no se sustenta en hechos sino en un lenguaje estéril. Esto acompañado de un modelo económico que reconoce la libertad y el sentido de la actividad humana solo en el consumismo.

Lo anterior para señalar que nuestro país avanza hacia un rumbo, el cual tampoco permite opciones. Ha quedado claro, que la búsqueda de la legalidad no es un principio del derecho sino una imposición del poder. Ha quedado claro, que las mayorías son aplastadas por el poder de las minorías que cuentan con las herramientas para parecer mayorías. Al calor de esos señalamientos no es permisible la aparición de ninguna forma de disidencia que pueda ser reconocida ni legal.

En este sentido el problema no es si la gente que colgó ese muñeco con la leyenda descrita son vándalos o no, lo significativo realmente es, quiénes y cuántos ciudadanos pueden estar sintiendo que algo así l@s representa. Descalificar ad portas la relevancia de una manifestación como esa vale la pena una nueva reflexión.

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