CR. La tortura que he pasado con Credomatic. Luis Manuel Madrigal*

Quiero contarles la tortura que he pasado con Credomatic, no sin antes pedirle disculpas al muchacho que me atendió por teléfono la segunda vez y me escuchó vociferar durante 41 minutos.

En mayo fui a Walmart a comprar unos electrodomésticos para la casa. Me dieron una tarjeta de crédito con la que he venido haciendo compras a tasa cero. Me dieron una a mi, como principal, y un duplicado a mi mamá, por si acaso.

Cuando mi gato enfermó, mami fue a consultar si podía retirar efectivo de esa tarjeta para internarlo en una veterinaria y le respondieron que no, pero parece que en ese momento robaron la info. de la tarjeta y alguien la empezó a usar desde entonces.

Primero fueron cargos de viajes en Uber. Al detectar el asunto llamo a Credomatic, les comento lo que pasa y la muchacha que me atiende me dice que va a cancelar la tarjeta de mi mamá y al preguntarme si quería un duplicado le respondo que no, que solo quería que quedara mi tarjeta. Me dijo que abrirían una investigación sobre esos cargos y que me informarían.

El 5 de octubre en la madrugada, mientras estaba haciendo los gráficos de las votaciones de mociones de reiteración del plan fiscal, me entró un correo del Departamento de Fraudes del BAC diciendo que había transacciones irregulares con la tarjeta a nombre de mi mamá, y me enseñan un desgloce donde aparecen gastos aprobados y denegados en Airbnb y Amazon, entre otras. Al inicio no me lo creí, porque sabía que había pedido que cancelaran esa tarjeta, y así se los indiqué, con el número de seguimiento inclusive que me dio la muchacha que me atendió en ese entonces. Ahora que reviso el correo encuentro que me dicen que eso no es correcto y que llame urgentemente. Así lo hago.

El primer muchacho que me atiende me corta la llamada a medio palo. Llamo por segunda vez y el de ahora me escucha y me comenta lo qué ve él en sus sistemas. Me dice que la persona que me atendió tras el primer fraude NO canceló la tarjeta y que la investigación de ese entonces concluyó con el resultado de que las transacciones eran legítimas, porque yo no había cancelado la tarjeta. Entonces tuve que pagarlas, además de un castigo por el reporte. Me confirma que las transacciones hechas hasta ahora con la tarjeta de mi mamá que se suponía cancelada, van por +$80 y que muy posiblemente tendré que pagar mientras hacen la investigación.

Le dejé clara mi molestia por dos cosas: que no cancelaran la tarjeta cuando se los pedí y que no me notificaran cómo habían resuelto el caso inicial.

Si antes tenía dudas de elevar el tema a lo penal, ahora me las quitaron.

Lo que nunca me pasó en todos los años de ser cliente del Banco Nacional y de Costa Rica, me ha pasado en menos de seis meses con el BAC.

¡Para nunca más!

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