CR. ¿Otro cafecito? Manuel Delgado

El gobierno no puede ganar esta huelga. Lo que único que puede hacer es aplastarla por la fuerza. Pero eso sería una victoria pírrica, que no conduce ni al bienestar del país ni al bienestar del gobierno.

Hemos llegado a un momento de negociar. Creo que la huelga ha demostrado ser muy fuerte y tiene además un inmenso apoyo popular. No quiero discutir si ese apoyo es mayoritario o no. Eso no conduce a nada porque no puede medirse. Y lo que es más importante: amplios sectores se manifiestan contra el paquete fiscal. De nuevo no sé si son la mayoría de la población, pero sí sabemos que son lo suficientemente amplios como para que un gobierno responsable los tome en cuanta.

Entonces la única política realista e inteligente es buscar una salida negociada, sin vencidos ni vencedores (sinceramente les digo que a mí me gustaría poner de rodillas al gobierno, pero creo que eso no es realista).

No sé qué van a poner los sindicatos como condición. Yo no hablo por ellos. De hecho ni siquiera conozco a la mayoría de los líderes. Yo no tengo ni contactos ni afiliaciones. Lo que sí pienso, aquí con mi cafecito en mano, es que el gobierno debe detener la discusión parlamentaria del plan fiscal y proceder a hacer lo que nunca ha hecho: escuchar a los de abajo.

Me parece que se puede llegar a un arreglo, en el que el texto final no sea de agrado de nadie, pero sea lo suficientemente inteligente para todos podamos seguir viviendo en paz. El presidente Alvarado puede lograr una cosa muy importante: impedir que el deterioro del gobierno se profundice, parar la caída del tobogán, y luego recomponer. Este es posiblemente el gobierno más antipopular de la historia. (¿Quién iba a decirlo? A solo tres meses del gran triunfo electoral). El presidente debe proponerse enmendar esto, y crear una unidad nacional que le permita al país avanzar en algunas cosas; urge arreglar calles y puentes; urge el tren eléctrico; urge levantar la educación; urge mejorar la Caja; urge parar el deterioro ambiental; urge seguir avanzando en la consolidación de los derechos humanos. Y así como hicimos de tripa chorizo y votamos por él para salvar al país de un caos extremista, de la misma manera todos meteríamos el hombro con humildad y altruismo.

La otra salida, la alianza con la derecha, el autoritarismo, el neoliberalismo a ultranza, solo ha hundido a Carlos Alvarado en el desprestigio.

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