CR. Los 4 gatos, el flautista de Hamelin y los señores del poder. José Luis Amador

La marcha del 26 de setiembre nos ha demostrado varias cosas. La primera de ellas es que no es cierto Albino Vargas, como si fuera un nuevo Flautista de Hamelin, hace sonar una flauta mágica y con ello logra que los trabajadores públicos le sigan como los ratones del cuento. Por el contrario, cientos de miles de trabajadores, productores y comunidades se lanzaron a las calles por razones muy concretas. Básicamente porque adversan el Plan Fiscal, porque se sienten burlados y temerosos, tras una larga secuencia de casos de corrupción y porque consideran que el plan fiscal, pese a ser urgente, no es equitativo y deja por fuera a sectores poderosos que han logrado evadirlo.

La otra cosa que ha demostrado esta Gran Marcha, es que los que se han adherido a la causa, no son ratones, como en la fábula del flautista, sino, por el contrario, todo parece indicar que son gatos, y por lo visto, son mucho, pero mucho más de cuatro. Definitivamente no se puede hablar ya de un movimiento sindical, sino de un movimiento popular, fortalecido por varias comunidades, campesinos, estudiantes y otros.

A la luz de este movimiento social es importante que el Gobierno se dé cuenta de una vez por todas, que su propuesta es impopular, pero también ciertamente, y hay que admitirlo, ante la inminencia de una crisis financiera que amenaza al país, es importante que trabajadores, sindicatos y pueblo de Costa Rica en general, entienda que el ajuste fiscal es impostergable. No entender ambas verdades por unos y otros, nos llevaría irremediablemente al choque de trenes, al colapso y al descarrilamiento. En resumen: el ajuste fiscal es urgente, pero este plan no goza de aceptación popular. Así, o más claro!!

Esta Gran Marcha demuestra que es políticamente necesario dar voz y escuchar la opinión de los trabajadores y sus sindicatos. Sin embargo, a nivel de negociación tanto los líderes sindicales, como los “Señores del Poder”, deben flexibilizar y atemperar posiciones. En alguna de sus propuestas, los sindicatos han dicho que sería posible trabajar haciendo cambios sobre la “ley de fortalecimiento de las finanzas públicas 20580”. Pienso que hay que tomar esa ruta. Y que esto es más fácil que pedirle al gobierno desechar esa ley de cuajo.

De igual modo el gobierno debe aprovechar la oportunidad política que está abriendo el Movimiento Popular de los Cuatrocientos Mil Gatos, para soltarse las cadenas que al parecer le ha impuesto el gran capital, esos SEÑORES DEL PODER, que no vemos, pero que, intuimos, están allí, tras bambalinas dictando lo que ha sido hasta ahora el guión de esta historia. Metiendo y sacando gente del plan y creando exenciones.

La gran pregunta es a ¿quién teme el gobierno? ¿Por qué no habla claro y dice quién le esta torciendo un brazo? ¿Estará el Gobierno metido en una camisa de fuerza, o hay trabas y “cortapisas”… que le amarran? ¿Será esto lo que le impide llegar a un verdadero diálogo?

La otra gran pregunta es, si los sindicatos, tendrán la entereza y el pragmatismo, para moverse a un punto intermedio de realismo y negociación. A veces, nos parece que algunos quisieran hacer la revolución hoy en la tarde, de ser posible después del café, pero eso no es materialmente factible por hoy. Lo posible sería avanzar hasta ubicarse en los puntos intermedios, quizá no tan progresistas como deseáramos, pero a la larga, suficientemente democráticos, para que el Nuevo Plan Fiscal de Concordia, toque a los sectores que hasta ahora han logrado evadirse.

Hablo de un Plan de Concordia usando esa palabra mágica que utilizaron los abuelos para referirse al pacto auroral la patria, tan urgida hoy de un nuevo pacto social.

Hay algo que tampoco debemos olvidar. Tanto los Sindicatos como el Gobierno, tienen en este momento un problema de imagen qué resolver. Pese al éxito de la Marcha de los Gatos, la imagen de los sindicatos no es la mejor ante gran parte de costarricenses, muchos de los cuales les tiene gran animadversión. Igual ocurre con la imagen del Señor Presidente, manipulada por algunos a punta de “fake news”, pero también, por efecto este enorme esfuerzo que ha venido haciendo. Y es que a nadie le gustan los impuestos. Mucho menos cuando existe la percepción de que no están aplicados de manera justa.

Es por eso que consideramos, que si el Gobierno logra pasar esta prueba y encuentra, junto a los Sindicatos, una fórmula de Concordia, tendrá en lo sucesivo suficiente apoyo popular como para echar a andar la gran tarea de activación económica que urge el país. Y tanto el Gobierno como los Sindicatos terminarían con una imagen renovada.

Pero lo más importante, el país lograría la paz, la armonía y las condiciones óptimas para enrumbarse hacia capítulos más constructivos de su historia.

Un final donde haya perdedores y sectores derrotados, no es deseable para nadie. Pero eso sí, el Gobierno tendrá que hablar al oído de los SEÑORES DEL PODER. Sí, de esos, que no ganan elecciones, ni ponen su nombre en las papeletas, pero igual sabemos que gobiernan tras bambalinas. Y tendrá que hacerles ver, que esta vez EL BAILE HAY QUE PAGARLO ENTRE TODOS.

Esta es pues, la historia de los Cuatro Gatos, el Flautista de Hamelin y los Señores del Poder. Pienso que esta es, en resumen, la lección final que nos deja esta Marcha de los Gatos.

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