CR-PASOANCHO S. SEBAS. Internado en el Sanatorio Durán. Manuel Jiménez Rodríguez

SANATORIO CARLOS DURAN DONDE ME SALVARON LA VIDA
Tenía yo 9 años estaba en la Escuela República de Haití Paso Ancho, en un recreo un compañerito me dio un fuerte golpe por la espalda que me hizo vomitar sangre, mis padres corrieron y me llevaron al Hospital San Juan de Dios, me internaron como por 15 días, durante ese tiempo me hicieron exámenes muy duros y dolorosos para un niño, de pronto un día me sacan del hospital y me montan en una ambulancia, eran como las 5 de la tarde y era hora de la visita, me quedé sin ver a mis padres y ellos a mí , con el tiempo supe que estando internado en el San Juan un mal tenebroso para aquella época me había afectado, tenía tuberculosis.
Asustado y sin saber que pasaba y pensando que papá y mamá llegaban a verme y no me iban a encontrar, el viaje se me hizo eterno, era de noche cuando llegamos al lugar, era un lugar muy frío lo poco que podía ver, era un edificio blanco y muy largo, mi terror aumentaba, cuando ingresamos al lugar, me recibieron unas monjas, más asustado me puse, pasillos largos y oscuros cuartos por todos lados, mi hacían exámenes raros, me metían unas mangueras por la nariz, que me salían por la boca, tuvieron que darme hielo picado para que tragara mientras me introducían esas mangueras por la nariz, me sacaron sangre, radiografías, yo creía que me estaba muriendo y a las vez pensando que mis papás no sabían nada.
Al día siguiente desperté en un cuarto lleno de niños, estaba internado en el Sanatorio Carlos Durán, en Tierra Blanca de Cartago, me enviaron a ese lugar un lunes y miércoles era día de visita, cuando vi que papá y mamá habían llegado a verme, mi corazón casi explota y el de ellos también.
Estuve internado por mucho tiempo, pase una navidad y una semana Santa, al tiempo me di cuenta que lo que tenía era tuberculosis, un mal que mato a mucha gente, durante mi estadía vi morir a varios de mis compañeritos.
Me di cuenta que Papá y Mamá fueron a la Iglesia de los Ángeles y le llevaron a la Virgencita unos pulmones de metal que con gran esfuerzo económico compraron pues éramos pobres y que con mucha fe y devoción depositaron a los pies de la Virgencita para pedir el milagro de que su hijo no muriera.
Durante mi estadía pasaron cosas maravillosas y muy tristes, fui monaguillo, hice mi primera comunión , pase una HERMOSISIMA NAVIDAD, una Semana Santa, donde mi papa hizo un altar que le pidió la Hermana María, directora del sanatorio (QDDG), por cierto esa semana santa yo Salí de Ángel en la representación de Caín y Abel, los miércoles nos daban cine, ahí vi la película de Marcelino Pan y Vino, el sanatorio tenía su propia panadería, (aun me queda en mi mente el olor de aquel pan que hacían desde temprano todos los días), la comida era exquisita, también vi morir a varios de mis amiguitos que no pudieron superar el mal, existía un cementerio, muchos de los que morían eran de muy largo y los familiares no tenían como llevárselos y enterrarlos, el trato de doctores, enfermeras y en general de todo el personal era excelente y ni que decir de monjas.
Hoy 58 años después este niño sigue vivo disfrutando ese milagro y esa fe y devoción de mis padres, que al igual o peor que yo estaban aterrados por lo que le pudiera pasar a su hijo.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s