CR. ¿Somos igual al odontólogo? Julia Ardón

Cada vez que le decimos “hijueputa” a alguien somos igual al odontólogo. (Estamos intentando ofender a alguien en razón de la conducta sexual de su madre, una madre que la mayoría de las veces ni siquiera conocemos. Por lo demás estamos intentando calificar a las mujeres trabajadoras del sexo como lo más bajo de la sociedad. )

Cada vez que le decimos “malparido” a alguien somos igual al odontólogo. (Estamos intentando ofender a alguien apelando al sagrado momento en que su madre le dio a luz. Un momento que merece todo el respeto del mundo. ¿ o no? )

No somos tan distintas, tampoco tan distintos.
El odontólogo dijo cosas horribles. Busquemos que asuma las consecuencias de esos actos. Si lo criticamos por lo que dijo, seamos coherentes en nuestra vida diaria y dejemos de repetir esas palabras horrendas que tampoco aportan nada a ningún argumento contra las ideas o acciones de alguien. Son bajísima vibración que no contribuye a crear una energía distinta y más amorosa en el mundo.

El odontólogo “malo, malo” también somos nosotros.

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