CR. Del asco de país… Abelardo Morales-Gamboa

Del asco de país a las ofensas contra la diputada Ivonne Acuña
Antes una ofensa como la del calibre del médico Rodolfo Gamboa Montes de Oca contra la diputada Ivonne Acuña u otra mujer se dejaba pasar con solo una ligera reacción y casi ninguna condena. Por eso, la respuesta de católicos, protestantes, agnósticos y ateos; así como del INAMU, miembros de fracciones legislativas, etc., en contra de las inaceptables expresiones del médico merece ser reconocida como un importante avance en educación, cultura cívica y defensa de las mujeres y de toda persona que sea víctima de agresiones tanto físicas como verbales.
“Asco de país” dijo en diciembre de 2014 la diputada Ligia Fallas del Frente Amplio por el aval otorgado por SETENA a la construcción de la megaterminal de Moín y ello provocó las más controversiales reacciones. Una de las más desaforadas fue la del exministro liberacionista Farid Ayales Esna, quien además se presentaba como catedrático de la Universidad Nacional. El exministro se llenó la boca con estas exquisitas palabras: “Una chancletuda malolienta,cuya fetidez traspasa los límites de la Asamblea debería estar metida en un chiquero revolcándose en su propio excremento y llenándose el hocico de la mugre y la carroña que son sus alimentos naturales y no ensuciando el honor de la Patria” (sic).
En aquel momento, tanto en el plenario como en los medios de comunicación y redes sociales se condenó a la diputada por su “asco de país”, pero nadie dijo ni pío sobre las palabras de Ayales. Hasta el Jefe de Fracción del FA instruyó a Fallas de que había mejores formas de expresarse en el Congreso y tenía razón, hay mejores formas de decir “asco de país” sin decirlo. No hubo, como ahora, ni una conferencia de prensa de diputadas, ni discursos de los diputados pidiéndole al ofensor una disculpa, ni INAMU, ni nada. Era Ligia Fallas, la “chancletuda”. Mario Redondo, entonces diputado, condenó “el asco de país” de Fallas y no dijo una sola palabra sobre las ilustradas palabras del exministro. Hoy Mario Redondo, exdiputado, sale en defensa de su correligionaria política y de congregación y pide sanciones contra el médico.
Lo bueno entonces es que la sociedad costarricense no parece estar ya dispuesta a dejar pasar una nueva ofensa y agresión en contra las mujeres, aunque todavía me pregunto si habrá un antes y un después de Ivonne Acuña y si ella vaya a convertirse en la primera defensora de su consigna de que “no podemos permitir que las mujeres sigamos siendo violentadas”. Pues también, según el obispo José Manuel Garita, este día, en la homilía de la Misa de la Romería a la Virgen de Los Ángeles, se han producido diez feminicidios en lo que va del año. Además, agreguemos, decenas de mujeres son agredidas, violadas y vejadas diariamente. Todo eso hace legítima la intervención del Estado y de la sociedad civil para cumplir con la garantía de la defensa de los derechos de las mujeres, derechos que no se reducen solo a que no se les agreda, y no solo cuando se ofenda a una diputada.

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