CR. Mejor ni se acerquen. Madi Soto Paniagua

Talvez es un poco tarde pero me gustaría decir algo acerca del ‘tuit’ de Edgardo, especialmente porque me siento en la obligación de hablar de su posición respecto a un tema tan sensible como lo es el de la firma de la norma técnica del aborto impune.

Las mujeres siempre somos culpables, hemos cargado todas nuestras vidas con el peso de ser responsables de cualquier cosa que nos suceda siempre que sea algo negativo, somos culpables si nos violan, culpables si nos pegan, culpables si nos matan, culpables si nos embarazamos, culpables si abortamos, culpables siempre, aunque se demuestre lo contrario.

Esta vez por ejemplo somos culpables de votar por un tipo que era un mal menor, pero que aún siendo mal menor, nos daba la posibilidad de seguir sobreviviendo, frente a la amenaza de muerte, persecución y acoso que representaba Fabricio Alvarado. Yo no esperaba más de Carlos Alvarado, no esperaba que validara mi vida, que respetara mi cuerpo, y mucho menos esperaba ser una prioridad en su gobierno ¿Cuándo hemos sido prioridad en la agenda de un patriarca? Pero tampoco me vengan a decir que es mi culpa.

No voy a permitir que el ex candidato de mi partido ni que ningún hombre venga a decirme con tono de satisfacción que ahí tengo mi ‘voto útil’ porque voto útil a este punto de mi vida no sé cuál sería, a ver si alguno de mis votos ha detenido los femicidios, los golpes, los abortos clandestinos o las muertes de madres en hospitales, y cuando digo muertes de madres en hospitales también me refiero a esas muertes emocionales, me refiero por ejemplo a la muerte emocional de esa muchacha con cáncer que parió su bebé muerta el mismo día que yo parí a Salvador.

No voy a permitir que alguien que no entiende nada de violencia, de desesperación y de clandestinidad me diga con tono burlón que ahí tenemos nuestro voto útil, porque nuestro voto útil no fue para que nos regalaran la firma de la norma técnica, nuestro voto útil fue para poder seguir luchando en las calles sin morirnos de miedo, pero eso es imposible de ver cuando tu ego de macho está herido.

Necesitamos aliados reales y no aliados coyunturales, si van a ser hipócritas mejor ni se acerquen.

 

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