CR. Sus ojos verdes. Guadalupe Urbina

Una gata es una gata y muchas veces pensaba que ella solamente estaba interesada en la comida y en el afecto cuando lo necesitaba, porque Kioro y su mamá Erzuli eran más jóvenes y no la dejaban comer en la misma mesa con ellos. Lo cierto es que se convirtió en compañera, era parte de mis costumbres, sus ojos verdes, su pelaje negro con blanco, su serenidad y muchas veces arisca amistad, eran parte de mi vida cotidiana. Por la tardes cuando me siento a ver caer la lluvia descubro que Blacky Sofia no me salta a la piernas. En este pequeño universo en donde vivo, yo era la abuela de la gata de Ángela. Ella siempre me lo dejó claro, Blacky era su gatita y así llegó a los 13 años viviendo con nosotras. Antonio y Ángela adoran a les animales y Blacky caminaba sabiéndose adorada. Veneno, quizá de algún animal que se comió, quizá una ranita arbórea… no lo sabemos. Les amigues que la conocieron la consideraban fotogénica, aquí una muestra de eso.

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s