CR. Les voy a contar una historia. Katherine Ulate Gómez

Les voy a contar una historia (saquen pañuelo pa’las lágrimas y los mocos):

Hace un par de meses nos regalaron 3 gallinas: la marrón, Claudia y Blanca (Jessica Solis)

Primero que todo, tuvimos la experiencia de parecer un par de tontos en la tienda agropecuaria, ya que nunca habíamos tenido gallinas (vivimos en una zona campesina y rural: Hello?!) y era nuestra primera vez montando un gallinero. Stefanny sabe de lo que hablo jaja

La cuestión es que lo hicimos, parece, que no tan mal.

La gallina marrón no duró ni 10 min cuando ya se había escapado volando por encima de 1.90 m (es importante mencionar que las gallinas anteriormente vivían libres y acá, vivían en semilibertad porque el gallinero tenía una puerta siempre alzada abierta para que ellas entraran y salieran cuando quisieran). Ese día no regresó, sino hasta el día siguiente y además apareció con novio (sí, mis respetos jaja. Llegó con un gallo que a saber de dónde sacó). Comieroj algo en el jardín (a claudia y a blanca nos les agradó mucho el gallo) y luego juntos se fueron como los más fresas sobre el sendero de piedrecitas que lleva hasta nuestra casa. Nunca más la volvimos a ver…

Claudia y blanca por su lado vivían felices. A veces llegaban a dormir al gallinero y otras veces preferían dormir en un árbol. Pasó el tiempo y un día Blanca se perdió (para ese entonces, Claudia estaba empollando huevos). La buscamos por todos los alrededores de la casa y no la encontramos 😦

Nos quedó sólo Claudia, pero un par de días después, un animal de mediano tamaño (quizá un gato silvestre o doméstico. ..o un zorro) intentó entrar al gallinero asustando a Claudia, quien defendió contra capa y espada la puerta del gallinero y desde luego, a sus huevos.

De todo esto, nos dimos cuenta hasta el amanecer, en nuestra rutina diaria de visitarla por la mañana. La pobre estaba muy malherida pero continuó muy fuerte y luchadora cuidando a sus hijos (dando lo mejor de sus últimos momentos). Resistió todo un día pero a la mañana siguiente, amaneció muerta.

Lloramos mucho y estábamos muuuy tristes 😦 pero aprendimos tanto de ella que nunca lo olvidaremos. La enterramos y le deseamos descansar en paz.

Pero todo tiene su lado amable 🙂 ella consiguió que eclosionaran 2 huevos y nosotros con la asesoría de la veterinaria y de Google, conseguimos construir una incubadora. Esos 2 pollitos siguen de momento bien y sanos: son Pollito Pío y Pollito Jr.

Entre ayer y hoy eclosionaron otros 2 más: Pollito Pú y Pollito X.

Todos parecen estar saludables 😀

Esperemos que esta historia tenga un final feliz y como todo en la vida: con sus momentos tristes y sus momentos felices

Nos alegramos de poder brindar tanto a los polluelos como a los demás huevos, mucho amor y buena calidad de vida (dentro de nuestras posibilidades).

 

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