CR. El meme de la rana. Alvaro Rojas Valverde

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PUBLIQUÉ HACE UNOS DÍAS ESE MEME DE LA RANA (gracias Mari por ayudarme) y desató comentarios, tanto positivos como algunos que podrían apuntar a “esperemos a ver qué pasa”, “no hay que ser tan sectarios”, etc. Lo hice porque percibo en mucha gente progresista y de izquierda espectativas que me parecen excesivas sobre el gobierno de Carlos. Por supuesto que tomo nota de lo importante que fue arrebatarles el Poder Ejecutivo a quienes ya tenían el legislativo y una gran influencia en los otros poderes. Podemos fácilmente imaginarnos el rumbo que habría tomado el país si ganaban los ayatolillas. Pero bueno, será que -como dice el dicho guanacasteco- “el que se ha quemado con leche, hasta el queso sopla”. Yo no puedo ser muy optimista cuando veo que, en general, ocurrió una vuelta más de tuerca hacia la derecha, y hay una fuerte concertación inter-partidaria para impulsar un programa que busca profundizar la contrareforma social que viene en curso -al suave, a la tica- desde hace muchos años.

Ojalá la anemia social que mostró el pueblo durante los cuatro años pasados no se repita. La verdad es que el gobierno de Solís hizo lo que quiso, el pueblo se quedó esperando el cambio y, cuando se convenció de que no llegaría, de que no había herramientas ni voluntad para “desencharralar” la finca, prefirió esperar a ver qué pasaba con un nuevo gobierno.

Sólo dos sectores se opusieron a Solís: la derecha mediática, al inicio, que lo hizo despedir a todos los ministros que quiso y mantener políticas a su gusto (confieso que pensé en algunos momentos que La Nación le iba a pedir la renuncia a don Luis Guillermo y este se iba a ir;… quien quita y nos iba mejor con la Vice), y los sindicatos, que fueron a la calle una y otra vez, bastante desprestigiados por una feroz campaña que logró calar en mucha gente del pueblo, en el sentido de que son sus “grandes privilegios” los que nos tienen al borde (o en) la ruina.

Así lo veo; salvo en cuestiones de derechos humanos (que no es poca cosa), el programa de gobierno de Carlos no promete nada bueno para la mayoría de la gente. La lucha del pueblo puede cambiar, o al menos golpear duro este panorama. Iremos y veremos.

¿Pesimismo? Bueno, como dijo José Saramago: “no es que yo sea pesimista, es que la situación es pésima”. Eso sí, siempre de acuerdo con Gramsci en que “la razón es pesimista, pero la voluntad debe ser optimista”.

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