CR-PASOANCHO SAN SEBASTIÁN. Añoranzas de mi pueblo de los años 50. Carlos Enrique Ramírez*

Con todo cariño quiero compartir con ustedes un retrato imaginario de mi viejo San Sebastián y Paso Ancho, justo doce años antes de inaugurar la Colonia Kennedy.
La iglesia católica.
No existía la vía de circunvalación, así que en el centro estaba la “nueva” Iglesia católica, que construyó la Junta Edificadora de la Iglesia, por un grupo entusiasta y muy responsable. Recuerdo a don Aníbal Campos, Carlos Campos, Elicinio Bolaños, mi papá Enrique Ramirez, Armando Arias, Alcides Moreno, Dr. Fermín Meléndez, Leopoldo Acosta (don Polo), que era el contacto con mi mamá Belarmina Muñoz, una de decenas de vecinos que colaboraban con una cuota fija semanal.  Yo estaba muy pequeño y apenas recuerdo la vieja iglesia de color amarillo y todo el esfuerzo de la construcción del nuevo templo.
Plaza y Escuela.
Al frente del templo había una plaza con una placa conmemorativa de los caídos en el conflicto de 1955. A un lado de esta plaza estaba la vieja Escuela de San Sebastian, diagonal a la iglesia, una edificación de cemento y madera mixta, y al sur se ubicaba la casa de bahareque de don Alcides Moreno, que pasó a ser una aula auxiliar de la escuela, y don Alcides se mudó a la calle lateral sur de la iglesia, cerca de los Arias, Moncha Meléndez, y otros.
De norte a sur.
Un censo se podía hacer en un rato y me ubico imaginariamente en la Calle Real (calle principal de San Sebastián), después del puente del Río María Aguilar con rumbo sur y en la entrada a la Cañada del Sur estaba una casa de bahareque de color amarillo, donde vivía don Manuel Humberto Jiménez Retana, (don Beto) el músico de las Escuelas de San Sebastian y Paso Ancho, que se redondeaba su sueldo reparando zapatos. Admirable, verdad?
Subiendo la pendiente no había construcciones a la izquierda, ni a la derecha después de la casa de don Beto, hasta la Cantina La Cuesta, que me recuerda un sinsabor, porque papá me enviaba en bicicleta a hacer mandados y al frente de esa cantina yo venía con impulso y se reventó la cadena y me sentó en la barra sobre mis copitos (testículos) y solo recuerdo un dolor insoportable y yo me senté en la entrada de ese negocio, mientras se me calmaba esa horquitis , al frente donde hoy empieza Zorobarú no existía más que una enorme casa de cemento y de bahareque de la familia Musmani, luego un edificio de dos plantas que ocupó por muchos años la Cooperativa de Avicultores, luego un enorme cafetal con un portón y callejuela que llegaba a Paso Ancho, y finalmente la pulpería y Cantina el 20 de enero, todavía no llegaba Colchonería Jirón, pero si la enorme casa de don Aníbal Campos, luego la casa de Joaquín Elizondo y de seguido la Iglesia.
En el frente, después de La Cuesta, está todavía la casa de madera de don Mario Fernández, excelentemente construida, luego unas casas de madera donde vivía doña Chayo, siguiendo la casa de cemento de don Adolfo Armijo (el gallego), sigue la gran casa de madera de doña Esther Merino de Montejo, directora de la vieja escuela de San Sebastián, ocupada en la actualidad por un prestigioso restaurante. Al sur de la iglesia, no existía la rotonda, y a la izquierda había una casa de bahareque, seguida por la casa de Dulcelina Jiménez, luego un enorme cafetal con un portón y camino a Paso Ancho, luego la casa de don Polo Acosta y en la esquina la casa de bahareque de doña Yanuaria Valverde, que falleció en enero de 1960 y pasó a ser la casa de los hermanos Moncha, Pimo Joaquín, y Martín (hoy se ubica una gasolinera).
En la acera del frente recuerdo la casa de Marcial Agüero y Paco Zuñiga, luego una hilera de árboles de pino, que hacían una sinfonía de sonidos variados, dependiendo del viento. Continuaba la calle de las Marías (salida de la Kennedy) María esposa de don Bienvenido Herrera, María viuda de Octaviano Cordero, y pare de contar, seguía una callecilla que conectaba con San Martín de San Sebastián. 
Calle Tres.
Por eso nos devolvemos a la casa de Moncha y nos metemos a Calle Tres, donde está la linda casa de Vicente Valverde, que destacó en los sesentas por su buen gusto, seguida de la casa de Virgilio Garro, y otra casa de madera de Doña Adelia de Porras, luego de unos lotes vacíos la linda casa de madera de Cecilia Campos y don Rodrigo Navarro seguida por tres casas de madera para arrendar, y la última fue ocupada por la novedad del siglo XX, el telégrafo de San Sebastian, administrado por don Carlos Redondo, Claudio Bohorquez, Carlos Luis Bastos y Edwin Jiménez, y en la linda casa esquinera de madera donde vivieron Nogui Fernández y doña Luz Sagot, y unos años mas tarde instaló don Carlos Campos Alcames Chemical Laboratories of C A. (primera etapa), siguiendo al este por Calle Tres, estaba una casa de bahareque de Joaquín Jiménez, donde vivió muchos años doña Luisa, Nelly Olivar y fundaron una enorme familia, que sigue creciendo en la ciudad de New York, después seguía el legendario cafetal y un árbol de cas, que colindaba con la propiedad de mis padres Enrique Ramírez y Belarmina Muñoz donde funcionó una jardinería y una relojería, seguida de la propiedad de Gerardo Meléndez, donde arrendaron muchos años Iris Alvarado, acompañada de sus padres Don julio y doña Esperanza.
Y en la esquina vivía la familia Ramos Escobar, que se marchó a San Francisco de California. En la acera del frente vivía Martina Cedeño y hermanas, luego don Arnaldo Meléndez y doña Elisa Rojas de Meléndez, seguidos de Vidal Meléndez y Flora Araya de Meléndez. Luego de un cafetal estaba la casita de bahareque de Eulogia Cedeño Vda de Arias y su hijo José (Pepe) seguida por la casa de don Pablo Meléndez, donde vivieron muchos años los cieguitos Rafael Granados, Teresa de Granados y su hija Marielos. Continuaba la casa de doña Abelina Meléndez vda de Valverde (Valentín), donde estuvo muchos años Julia Valverde, y en la esquina la casa de madera de Ventura Valverde.
Fin de la II guerra mundial (1945) y revolución interna (1948). 
Aquí suspendo el censo, porque el resto es como el libro de crónicas de la Biblia. Solo quería destacar que hace 70 años todos nos conocíamos y había un notorio amor al prójimo , como que nos considerábamos más porque acababa de terminar la segunda guerra mundial en 1945 y hubo una revolución interna en 1948, así que la economía era raquítica. Papá regalaba los racimos de guineo, porque sabía que era nutritivo, y no se sentía bien cobrando. Doña Eulogia nos vendía huevos, pero la feria era un pichel de leche acabada de ordeñar. Doña Chela de Valverde (Ventura) nos vendía tortillas todos los días, pero de vez en cuando le regalaba a mamá un pollo, un queso. Fueron años difíciles, pero en lugar de avergonzarme, es más bien un orgullo, recordar a mis padres y a esos vecinos admirables.
Los carretones.
Además de esa economía sobreviviente de mediados de siglo, se destacaban los carretones de los vecinos, recuerdo los de Arnoldo Meléndez, y el de Vigo Cedeño, movilizaban mercadería de almacenes a clientes, pero años después los indemnizaron, para agilizar el tránsito, pero esto ultimo no se logró, por la cantidad de carros de carga y la novedad de los 60s los taxis.
Las carretas.
Por último, recuerdo de los 60s la presencia de vistosas carretas pintadas, como la de Chamino Meléndez y había dos más, pero no recuerdo los nombres de sus dueños. Ellos jalaban arena, piedra y un barro fino de los ríos, para reparaciones y construcciones de nuestra comunidad. También existía el uso de la boñiga, con un barro fino de río, pitilla, y hasta yo me apunté a arreglar nuestra casa de adobe para luego encalar con unos pocos cientos de pesos, cuando el colón todavía valía.
Colonia Kennedy
Concluyo aquí mi retrato del viejo San Sebastián y Paso Ancho en los 50s, porque para 1963 construyeron “El Bosque” que pasó a llamarse Colonia Kennedy, en marzo de 1963, con la visita del presidente estadounidense John F Kennedy, la primera caída de ceniza de la erupción del Irazú de 1963 y la entrada masiva de una importante cantidad de gente distinguida al barrio, parte de la cual conocí y traté en mis viajes al colegio o mi trabajo, pero eso lo veremos luego, porque eso ya es parte del nuevo San Sebastián, que ya tiene más de 55 años.
*Un abrazo hermano Edison y saludos a mis recordados vecinos del viejo San Sebastián y Paso Ancho. 
*Carlos Enrique Ramírez Muñoz, mensajero Caminante del Sur
***

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Margarita Quesada Pacheco dice:

    Qué lindo era Paso Ancho y San Sebastián en los años 60! Me acuerdo cuando pasábamos por donde doña Eulogia con el cuento de pedirle un vaso de agua, porque sabíamos que lo que nos daría era fresco y nos permitía pasar a coger cases.
    Recorrí mi barrio con esta interesante descripción!

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