CR. Primos y más primos. Mauricio Meléndez Genealogías

Aunque son parentescos a veces muy lejanos, la genealogía nos muestra que los ticos estamos más vinculados de lo que nosotros mismos queremos reconocer.

De las raíces africanas

En la Costa Rica del periodo colonial, hubo esclavitud como en el resto de territorios americanos bajo el dominio español. De hecho, durante los primeros años de independencia, la esclavitud siguió vigente hasta 1824. Ese año, cuando el Estado costarricense era parte de la República Federal de Centro América, se declaró su abolición, 39 años antes que Estados Unidos y 64 años antes que Brasil.

En algunas de las culturas precolombinas existió la esclavitud, generalmente por razones de guerra, pero tras la llegada de los españoles a América, los indios fueron esclavizados de manera sistemática, para obtener mano de obra barata y una “mercancía” de fácil transporte; sin embargo, con las Leyes Nuevas (1542), la esclavitud indígena fue eliminada y sustituida por la de otro grupo humano previamente esclavizado: los negros africanos.

Entonces, el éxodo forzoso a que fue sometida África, sacó de ese continente a cientos de miles de personas, muchísimas de las cuales murieron por los penosos viajes trasatlánticos, las enfermedades y los malos tratos. En este comercio triangular (Europa-África-América), estuvieron involucradas las principales potencias europeas del momento (Holanda, Portugal, Francia, Gran Bretaña y España, principalmente).

Miles de estos esclavos africanos ingresaron al istmo centroamericano por los puertos más importantes de la época (Portobelo, en Panamá, y Trujillo, en Honduras); esto sin incluir el comercio ilegal con franceses, ingleses y holandeses –entre otros–, sobre todo en las costas caribeñas. Las cifras exactas aún están en discusión, pero ellos contribuyeron en las más variadas tareas: carpintería, albañilería, herrería, agricultura, servicio doméstico…

Por supuesto, las personas que vivieron en esclavitud algunas veces lograban comprar su libertad y asegurarla para sus descendientes, aunque quedaban marcados socialmente pues un color de piel se vinculó a la esclavitud, lo que originó el racismo como lo conocemos hoy. Los esclavos podían casarse con la venia de sus amos y también muchas veces –más de lo que la gente suele imaginar– los amos mantenían relaciones con sus esclavas –pese a prohibición legal–, de las que nacían hijos que eran esclavos de sus padres pues la esclavitud se heredaba por el vientre materno.

La abuela materna de Fabricio Alvarado, Elba Gamboa Valverde (1922-2009), era tataranieta de Gertrudis Fallas Mesén (1814), nieta de Juan Antonio Fallas (1735), mulato, esclavo del capitán Manuel de la Trinidad Fallas e hijo de Gertrudis Fallas (1712), mulata, esclava de doña Antonia María Fallas Solano e hija de Dominga Fallas (1678), mulata esclavizada de doña Mariana Solano y el capitán Francisco Fallas de la Vega, natural de Sevilla, España. Es importante señalar que Getrudis Fallas Mesén era hija de Francisca Mesén Rojas y nieta de José Marcelino Mesén Fallas, nieto del capitán Fallas y la Solano; por tanto, Alvarado desciende de los esclavos y amos de la misma familia, como sus dos contrincantes citados previamente. La historia de Dominga es excepcional pues, habiendo nacido como persona libre, fue esclavizada ilegalmente, hecho que se descubrió casi 100 años después y que causó la liberación de los descendientes suyos que aún estaban bajo el yugo de la esclavitud. Laura Chinchilla Miranda, presidenta de la República (2010-2014), y Ottón Solís Fallas, fundador del PAC y actualmente diputado, también son descendientes de Dominga.

Por su parte, los abuelos maternos de Carlos Alvarado, Manuel Quesada Castro (1914-2007) y Noemy Alvarado Romero (1920-1984), eran primos entre sí y tataranietos ambos de Segundo Venegas Picado (1807), quien fue bisnieto de María Ambrosia Barboza, mulata esclava del sacerdote Gaspar Cascante de Rojas, comisario del Santo Oficio de la Inquisición en Cartago. El cura, que era el progenitor de doña Lorenza de Flores y Barboza, le donó a esta la esclava Ambrosia y la madre de ella, Josefa de Flores. En 1727, doña Lorenza liberó a las dos esclavas.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Lastima que la república Centroamericana tuviera una vida tan efímera

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