CR. Buena iniciativa. Por Sergio Erick Ardon Ramirez

La propuesta contenida en el plan de reducción del gasto público presentado por Ottón Solís, sobre las pensiones de los ex-presidentes me parece magnífica.
Ni Calderón, ni Rodríguez, ni Figueres, ni Arias, ni Pacheco, ni Chinchilla ni tampoco el saliente Solís, tiene porque vivir a pierna suelta a costas de los costarricenses. Tampoco tienen porque hacerlo las viudas de los ex-presidentes fallecidos.
El máximo cargo de servicio público para el que fueron electos, fue un honor concedido, que no implicaba el compromiso de mantenerlos por siempre.
Todos ellos, sin ninguna excepción, son gente pudiente, que no necesita de esos millones para vivir más que decorosamente.
Lo mismo debe valer con los ex-diputados y otros cargos políticos transitorios, como ministros y directivos de empresas estatales.
Esa si sería una señal clara y alentadora para la ciudadanía que tan poco aprecio tiene por quienes se han valido de puestos de elección para resolver sus vidas.
La defensa que hace Ottón de su iniciativa es más que justa y procedente. “Si hay que socarse la faja que empecemos por arriba”.

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