CR. En aquella noche antes del tiempo. Por Oscar Espinoza*

En aquella noche antes del tiempo.  La creación según la cosmogonía maleku.
El padre Toku envió a sus ayudantes a la Tierra, se llaman los kajuivas. Puso a cada uno a cargo de un humedal, un río, un lago, una naciente, etc.  De esta manera, gracias a la bendición del agua, la Tierra empezó a brotar en vida, plantas, animales pequeños y grandes y enormes árboles de todas las clases con frutos y flores de diversos colores.
Los Kajuiva tenían cada uno su casa muy bella y cerca del humedal que les correspondía resguardar. Sus casas eran muy limpias y estaban adornadas con pavones y lapas que son sus animales preferidos; además de múltiples flores y plantas de formas y colores indescriptibles. Cuando Toku vio que ya era el tiempo de la llegada de los seres humanos se lo comunicó a sus ayudantes los kajuivas y les ordenó que se fueran a dormir.
Fue entonces que en su sueño, Toku hizo que se encontraran, reunidos en la casa más grande y hermosa, la casa del Kajuiva Nahrine, ahí acordaron crear a la primera pareja de humanos. Sin embargo los mantuvieron ocultos en una cueva que no tenía salida, esperando las órdenes de Toku.
Cuentan que en aquella noche, antes del tiempo de los humanos, Toku llamó a la primera pareja de malekus y los invitó a sentarse alrededor de su fogata sagrada. Ahí los instruyó con sus normas sagradas para convivir en la sociedad; les enseñó todas las artes necesarias para construir tambores y flechas y casas; les comunicó los secretos esenciales de la naturaleza y sus ciclos, les dio el conocimiento de las plantas y muchas cosas más.
Les dio también el don de la palabra para que pudieran transmitir estos conocimientos a sus hijos y a sus nietos, y así preservar la memoria del pueblo Maleku.  Esta primera pareja tuvo mucha descendencia, todo un pueblo de malekus. 
Cuando Toku vio que era el tiempo adecuado ordenó a sus ayudantes, los kajuiva, que le abrieran a la cueva una salida.  Estos obedecieron y les dijeron a los maleku que salieran y conocieran el mundo en el cual habitarían, pero que no podían mirar hacia atrás por ningún motivo. 
Todo el pueblo Malekumrama, nuestros antepasados, salió muy contento de la cueva, con sus tambores, sus danzas, sus arcos, sus flechas, sus ropas y sus adornos de plumas.  Durante algún tiempo vagaron por el mundo, felices y maravillados ante tanta belleza que jamás habían visto.  Les cautivaba los colores de la naturaleza, sus sonidos, la suavidad del viento, la dulzura del agua, la gran variedad de criaturas vivientes que habitaban estas tierras.
Una tarde llegaron a un hermoso valle rodeado de ríos, quebradas y humedales y comprendieron que ese era su hogar. Seguros de que sus hermanos mayores los kajuivas estarían cerca para cuidarlos y protegerlos y otorgarles las riquezas de la naturaleza y el consejo para sus corazones, empezaron a construir sus casas y formaron las tribus y las familias. 
Estas tribus crecieron y sus hijos e hijas se convirtieron en criaturas fuertes, robustas y hermosas, guardianes de sus bosques y ríos, celosos y protectores de la madre tierra que Toku les había entregado.
 * Artículo sobre mitología maleku, Oscar Espinoza, mensajero CdS.
    Las ilustraciones también son del cantautor alajuelense.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. mjimenezrod dice:

    Excelente artículo y bellas ilustraciones

    Me gusta

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